Hacienda, palabra que significaba
haber o riqueza, es con la que se designaba en el México colonial a una
propiedad territorial de importancia, que era exhibida orgullosamente como
pertenencia de una familia.
Algunas de las haciendas que
pertenecieron a órdenes religiosas en el estado de México, de producción
azucarera en Morelos, henequenera en Yucatán,
pulquera en Hidalgo, ganadera en Tlaxcala, minera en Guanajuato, cerealera en Puebla, algodonera en Durango, tequilera en Jalisco, cafetalera en Chiapas y
vitivinícola en Coahuila, se han convertido en singulares hoteles integrados
en entornos naturales, rurales y excepcionalmente urbanos que mantienen o
recrean estructuras, espacios y materiales propios de los tiempos en que
cumplían su función original.
La mayoría de las haciendas que
existen actualmente, están ubicadas en el medio rural y en espacios
naturales. Por sus características señoriales de construcción, se están
convirtiendo en destinos ideales para vacacionar.
Se caracterizan por su ambiente
tranquilo y de marcado carácter mexicano. El 95 por ciento de ellas cuentan
con espacios ajardinados, amplia gama de servicios, actividades deportivas e
instalaciones de salud y relajamiento. Destaca la gastronomía que en ellas se
ofrece, desde la comida típica de la región donde se ubica la Hacienda, hasta
los más famosos y creativos platillos internacionales.
Los Hoteles-Hacienda son lugares
ideales para conocer el esplendor de la historia de México, dos siglos atrás.
Dentro de la variada oferta turística que ofrece México en este rubro,
destacan haciendas henequeneras en Yucatán,
cafetaleras en Colima, azucareras en Querétaro y pertenecientes a órdenes
religiosas en Michoacán, entre otras
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