Crónica Hidalgo
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Hidalgo > Pachuca


Entre lo mucho que el estado de Hidalgo tiene para ofrecer al visitante, destaca el Turismo de Aventura, principalmente por los deportes que se practican en sus formaciones rocosas, las cuales abundan en este estado del país.
Particularmente, la escalada en roca es uno de los deportes alternativos que han cobrado auge entre quienes les gusta sentir la adrenalina en todo el cuerpo y uno de los mejores lugares para practicarla es el Parque Nacional "El Chico".
En este lugar, ubicado a menos de dos horas de la Ciudad de México, se encuentran 32 formaciones rocosas de las que destacan "Las Ventanas", con macizos que llegan a medir hasta 100 metros de altura y son ideales para este deporte alpino.
En el valle, los visitantes pueden acampar en el servicio de albergue y disfrutar del lugar que está a sólo 17 kilómetros de la ciudad de Pachuca, yendo por la vía corta México-Tampico, rumbo al municipio de Mineral del Chico; todo el trayecto es con carretera pavimentada.
La escalada en roca es una rama del alpinismo que tiene como reto principal buscar y ascender en rocas con dificultad de 5.7 a 5.14 en la escala americana, que es el mayor grado de dificultad.
Existen varios tipos de escalada: en chimenea, artificial, exterior e interior, además de que en este sitio también se puede practicar bicicleta de montaña, campismo, tirolesa, espeleología, trekking y rappel.
La máxima dificultad para escalar en el área es de 5.12 grados y se realiza en la formación rocosa denominada "Los Españoles", donde sólo algunos pueden ascender debido a su complicación por lo pequeño de los agarres, ya que la piedra es muy lisa y tiene una inclinación contra el cuerpo.
Para escalar se requiere una cuerda de perdón francés, muy parecida a la seda, la cual tiene una resistencia de seis a siete toneladas, que equivale a 23 kilo-newtons, además de que debe tener un grosor determinado para resistir el peso de los escaladores.
Asimismo, es indispensable un arnés, un cinturón con pierneras, que es lo que une al escalador con la roca y la cuerda; en caso de caída, el peso de la persona se multiplica por muchos kilos y tanto el arnés como la cuerda deben resistir el peso.
En "Las Ventanas" ya hay rutas preestablecidas para los escaladores, por lo que los mosquetones se utilizan para proteger al primero que va a subir. Con la colocación de estos aros se protege con un seguro, de esta manera la fuerza se reparte entre el asegurador, que es la persona que está abajo, y un punto de anclaje artificial tanto para protección como para evitar caídas muy largas.
Los zapatos para esta actividad son conocidos como "pies de gato" o de "llanta de avión", ya que están elaborados con un material muy parecido a este último. Los hay de muy diversas marcas y regularmente se usan uno o dos números más chicos del que se calza normalmente, según aguanten las personas, para que los dedos, al estar muy justos, se arqueen y sirvan como pisadera de apoyo.
Para disfrutar al máximo la estancia en este lugar que se encuentra a una altura de 3,100 metros sobre el nivel del mar, es necesario llevar ropa adecuada como zapatos tenis o cómodos, pantalón de mezclilla o pants, playera de algodón y chamarra, sin olvidar la cámara fotográfica o de video.
Cabe destacar que a unos cuantos minutos se encuentra Mineral del Chico, un bello pueblo minero dentro del bosque que ofrece servicios turísticos de primera, con sus construcciones tipo inglesas.
Realmente en todo el estado hay muchas actividades lúdicas.
Por ejemplo, En Huasca de Ocampo se puede pescar trucha arcoiris, para después llevarla a que se la preparen a su gusto en los algunos de los restaurantes del lugar.
Haciendas y conventos
Hidalgo es una entidad con más de 200 haciendas, muchas de las cuales son majestuosas construcciones de los siglos XVII a XIX, que en sus días de esplendor fueron centros de producción de pulque o explotación minera.
Entres estas haciendas hay algunas que se conservan hasta nuestros días con sus grandes trojes, almenas, lujosos salones, tinacales, jardines y torres.
Por ejemplo, está la hacienda de Tetlapáyac, donde originalmente se producía pulque y hoy en día se utiliza para el cultivo de la cebada.
Su casco fue construido por etapas en los siglos XVII y XVIII y en la actualidad conserva la capilla, jardines, caballerizas, trojes y su tinacal, así como murales donde se representa la explotación del pulque.
También se puede visitar la ex hacienda de San Francisco Ocotepec, en el municipio de Apan, igualmente productora de pulque, que se terminó de construir en 1742 y cuenta con una mina de cantera.
Este inmueble fue propiedad nada menos que de Leona Vicario al término de la guerra de Independencia.
Asimismo, en la entidad se ubican 21 ex conventos, principalmente agustinos y franciscanos.
Sus estilos varían según la época y la región, pero si algo tienen en común es que todos son magníficas obras arquitectónicas que guardan una parte trascendente del diseño colonial, y en los que además se conservan muebles, pinturas, esculturas y murales realizados por indígenas de la época.
En San Miguel Acatlán es posible admirar el ex convento de San Nicolás, que data del siglo XVI y que aún conserva el atrio, tres capillas y una gran cruz.
Por su parte, el ex convento de San Nicolás Tolentino, en Actopan, es un agustino fundado en 1548.
Es un sitio de gran interés artístico e histórico, ya que está considerado una obra de primer orden de la arquitectura religiosa mexicana, por su grandiosidad, elegancia y su riqueza dentro del estilo tradicional plateresco.
Asimismo, en sus muros y bóvedas se pueden observar frescos originales. La entrada de su capilla abierta mide 17 metros y también cuenta con una torre mudéjar a la que muchos califican de excéntrica. En su interior se encuentran pinturas que narran el Antiguo Testamento y en su jardín está el Museo de Arte Popular Otomí.
La fachada del templo es de piedra labrada, en la que se muestra el escudo de la orden de los agustinos, en tanto que en los muros de la escalera hay pinturas de santos, cardenales, obispos y doctores de la iglesia.
En Epazoyucan se localiza el ex convento de San Andrés, del cual cuenta la historia que fue construido en poco más de medio año.
La iglesia llama la atención por su antigüedad, su magnitud y sus ruinas exteriores. También destaca el sólido y vasto convento, las columnas de la arquería de los pisos superior e inferior, de estilo compuesto.
Prácticamente toda la obra es de cantera, la parte de mampostería es de la más sólida que pueda formarse y la fachada de la iglesia es muy recargada.
Se distinguen dos fuentes que se encuentra, una en el patio y la otra frente a la iglesia. A pesar de que está interrumpido en varios puntos, todavía se conservan tramos del acueducto que abastecía de agua a la población.
En el interior del convento destaca un amplio patio claustral cuadrangular, de dos pisos, con sendos corredores envigados, limitados por arcadas de medio punto en cantera, con reminiscencias románticas.
Los Atlantes
En otra ubicación de la entidad, en Tula de Allende, se encuentra el sitio arqueológico donde fueron descubiertos los extraordinarios Atlantes.
La zona se caracteriza por su riqueza de vestigios. Tula fue una de las urbes prehispánicas más importantes, por ser la capital de la cultura tolteca cuya influencia se extendió hasta América Central al sur, en tanto que al norte llegó hasta parte de lo que hoy es Estados Unidos.
A dos kilómetros de la ciudad está el gran centro ceremonial, que data del año 900 A.C. Sus edificaciones más sobresalientes son el templo de Tlahuizcalpantecuhtli y los Atlantes, formidables columnas labradas de piedra, con figuras de guerreros de casi cinco metros de altura, que se sitúan en la parte alta.
El templo consta de una base cuadrada de 38 metros por lado y 10 metros de altura, en cinco cuerpos. No muy lejos está el Coatepantli, o muro de culebras, decorado con relieves de piedra policromados que representan serpientes devorando cabezas humanas.
En la ciudad de Quetzalcóatl se conserva el Palacio Quemado, donde se hayan restos de columnas circulares y cuadradas. También hay antiguas canchas para el juego de pelota, un Chac-Mool y la cabeza de un Caballero Águila.
Dentro de la zona arqueológica está el museo Jorge R. Acosta, en donde se muestra la evolución histórica de la cultura tolteca, su forma de vida y la influencia que tuvo en otras culturas.
El esplendor de Tula se dio entre los siglos X y XII, cuando llegó a ser la metrópoli más poderosa del México antiguo. El dios más importante era Quetzalcóatl, deidad en lucha constante contra Tezcatlipoca.
Sin embargo, pese a la derrota del primero, su herencia llegó a ser mucho más trascendente y profunda que la del segundo, ya que se convirtió en el modelo cultural que sería posteriormente adoptado por muchos pueblos prehispánicos.
El Chico, paraíso de los escaladores
Lugar de grandes y caprichos rocas, el Parque Nacional El Chico se ha convertido en un paraíso para aquellos amantes de la adrenalina que gustan del reto personal de escalar peñascos.
En este lugar, a donde acuden deportistas de todo el mundo, se encuentran 32 formaciones rocosas, de las que destacan Las Ventanas, que alcanzan los 100 metros de altura y ofrecen altos grados de dificultad para los escaladores profesionales.
Una ventaja es que en Las Ventanas hay rutas preestablecidas para los escaladores.
La escalada en roca es una derivación del alpinismo, que tiene como reto principal buscar y ascender en rocas con dificultad de 5.7 a 5.14, lo cual es el grado máximo según la escala americana.
Existen varios tipos de escalada: exterior, interior, en chimenea y artificial. Y la máxima dificultad que se puede encontrar aquí es de 5.12 grados, en la roca conocida como Los Españoles, donde muy pocos pueden ascender debido a que resulta muy complicada por lo pequeño de los agarres y a que la roca es muy lisa y tiene una inclinación contra el cuerpo.
Para disfrutar de este deporte con seguridad en El Chico, que se encuentra a 3,100 metros sobre el nivel del mar, se requiere traer ropa adecuada como zapatos especiales para escalada, pantalón de mezclilla o pants, playera de algodón para el ascenso y ropa suficiente para el frío que predomina en la zona.
El calzado indicado para esta actividad es conocido como "pies de gato" o de "llanta de avión", ya que están fabricados con un hule muy parecido. Los hay de diferentes marcas y se aconseja comprarlos uno o dos números más chicos de la talla normal, para que los dedos de los pies, al estar muy justos, que no apretados, se puedan arquear y servir como pisadera de apoyo.
Cerca de la zona de rocas se encuentra el pueblo minero de Mineral del Chico, una bella y típica localidad con construcción tipo inglés, enclavada en un bosque, donde se ofrecen servicios turísticos de primer nivel.
Ubicado en el estado de Hidalgo, a menos de dos horas por carretera de la Ciudad de México, en El Chico los deportistas pueden acampar en los albergues que dan este servicio. Además, en el sitio también es posible practicar campismo, bicicleta de montaña, tirolesa, espeleología y trekking.
Pero también se permite acampar en el valle para disfrutar de este lugar que está a solamente 17 kilómetros de Pachuca, la capital del estado.
Para llegar a El Chico hay que tomar la carretera de vía corta México-Tampico, rumbo al municipio de Mineral del Chico.
Tolantongo, un edén de roca y agua
Las Grutas de Tolantongo, uno de los mayores atractivos naturales del estado de Hidalgo, donde los aventureros practican el senderismo, rappel y la espeleología, se localiza a 19 kilómetros del pueblo El Cardonal.
El camino para llegar a las grutas se conforma de un paisaje árido donde abundan las cactáceas y por tramos es invadido por bancos de neblina.
En una primera impresión, todo es desierto; no obstante, de repente se vislumbra una enorme barranca de más de 500 metros de profundidad, lo cual es un suculento reto para cualquier rapelista.
Ahí empieza lo que se descubre como un oasis: las Grutas de Tolantongo, donde el agua abunda en forma de cascadas, alimentadas por un río de transparente agua azul.
Y es justo al fondo de la cañada, debajo de la caída más grande que como una puerta resguarda la entrada, donde se encuentran estas grutas.
Por fuera se puede disfrutar de las pozas naturales formadas por las cascadas en recodos de la montaña. En ellas se juntan aguas frías y calientes que emanan de la propia tierra.
En tanto que en el interior existe un manantial de aguas termales cuya temperatura aumenta conforme se penetra en la caverna.
La belleza de sus estalactitas y estalagmitas es formidable, debido a que forman figuras inverosímiles rodeadas de agua y vapor.
Aquí es factible descender en rappel en varias de sus bóvedas, ya que muchas de ellas terminan en ríos subterráneos de poca profundidad; sin embargo, constituye una hazaña el descenso porque sus paredes son húmedas y hay mucho vapor.
Los techos son altos y resulta sobrecogedor ir bajando al tiempo que se escucha el eco del agua de los ríos y las cascadas internas.
Las primeras bóvedas llegan a medir 35 metros de profundidad, la cual va aumentando conforme se avanza, mientras la temperatura y la potencia del agua van cambiando: entre más hondo, más caliente y fuerte son.
Tolantongo es una compleja red de canales que vienen del interior del cerro. Todo lo que le rodea resulta excepcional a los ojos del visitante: las pozas, las cascadas, la vegetación y el río.
Es un lugar perfecto para los aficionados a la escalada y la espeleología, para el senderismo y el campismo.
La mayor recomendación que se puede hacer es que quien se anime a realizar un recorrido espeleológico, debe contactar en la entrada de las cuevas a los guías autorizados.


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