A tan sólo dos horas del Distrito Federal se encuentra
Querétaro, estado donde el tiempo se detiene, lugar de
historia y pasado que se mezcla con lo más selecto de la
naturaleza para ofrecerle al turista un sinfín de actividades. La
historia de Querétaro se remonta a la época prehispánica, en
la que el estado fue habitado por grupos indígenas otomíes,
chichimecas, purépechas y aztecas. Ejemplo de ello son sus
once centros arqueológicos, que si bien no han sido estudiados
a fondo, sí se han encontrado vestigios de otras culturas. San
Nicolás, Mesa de León, Abrigo Rocoso de La Nopalera, El
Cerrito, Tepozán, San Sebastián, Cerro de la Cruz, San
Ildefonso, Toluquilla, Ranas y Quirambal; son los nombres de
los once centros arqueológicos que se encuentran a lo largo y
ancho de Querétaro. Uno de los más bellos se
encuentra en el municipio de San Joaquín y su nombre es Ranas.
Sitio enclavado en las montañas de la Sierra Gorda que data de
los años 200 y 600 a.C. y de cuyos vestigios arqueológicos
destacan varios conjuntos de templos, plazas y cinco canchas
de juego de pelota. Las construcciones por sí solas son
impresionantes; sin embargo, el paisaje que las rodea las hace
ver aún más espectaculares: un bosque de pinos y encinos. Dado
que es un lugar boscoso, por las tardes las construcciones se
ven entre el verde y la neblina, ideal para quien gusta de la
naturaleza y la historia. Cómo empezar El
recorrido histórico por Querétaro empieza por las
construcciones edificadas en la época de la Colonia. Según los
historiadores de la región, la conquista española inició con
Fernando de Tapia. Así la tarea de evangelización estuvo en
manos de los frailes del primer Colegio Apostólico de
Propaganda Fide de la Santísima Cruz de los Milagros, a
quienes se les deben las obras arquitectónicas más destacadas
de Querétaro. Entre ellas destaca el Templo de Santa
Rosa de Viterbo, un magnífico monumento que contiene los
retablos barrocos más impresionantes de toda la ciudad y el
púlpito con incrustaciones de carey, concha y hueso. Justamente
a esta época también pertenece el Acueducto, símbolo de
Querétaro. La creación de esta obra fue por orden de
Don Juan Antonio de Urrutia y Arana, marqués de la Villa del
Villar del Águila y principal benefactor de la ciudad. Su
construcción data de 1726 a 1735 y consta de 74 arcos que
alcanzan una altura promedio de 23 metros, aunque el más
pequeño es de tan sólo 8 metros, y su longitud es de 1,280
metros. Según cuentan los guías turísticos, este Acueducto
tiene su historia. Resulta de Don Juan Antonio de Urrutia, a
pesar de ser casado, se enamoró de una monja capuchina, quien
aprovechando el interés del marqués le pidió que hiciera
llegar agua al pueblo y él con el afán de demostrarle su amor
mandó a construir el Acueducto. El final de la leyenda nadie
lo sabe. Por otra parte, para conocer mejor las
construcciones religiosas o Misiones, existen algunos
recorrido que incluyen la visita a las más destacadas Misiones
del Estado: Misión de Jalpan, de 1751, dedicada al Apóstol
Santiago, en cuya fachada se encuentra la Virgen del Pilar, lo
cual la hace una de las iglesias más peculiares del país. Misión
de Tilaco, de 1762, dedicada a San Francisco de Asís y que
tiene la peculiaridad de que en su fachada se encuentran
talladas cuatro sonrientes sirenas, detalle que aún no tiene
explicación. También está Misión de Tlancoyol,
ofrecida a Nuestra Señora de la Luz. Ésta es la más elaborada
de todas las de Querétaro. Misión de Landa, la más
ornamentada y cuya fachada simboliza "La Ciudad de Dios". Y
Misión de Concá, quizá la más bella de todas. Su fachada
celebra la victoria de la fe: un arcángel vence y encadena al
dragón de la idolatría, imagen rodeada de flores y follaje que
muestran el clásico barroco indígena mexicano. Siguiendo
por el recorrido en el tiempo en Querétaro. Para el año 1606,
el virrey Juan de Mendoza le otorgó el titulo de villa a la
ciudad de Querétaro, mismo que fue cambiado al de "Muy Noble y
Leal Ciudad de Santiago de Querétaro" por el Duque de
Alburquerque, Francisco Fernández de la Cueva y medio
siglo después el Rey Felipe V la llamó Tercera Ciudad más
importante del Virreinato. Muchos años más tarde, a
finales del siglo XIX, durante la guerra de la Independencia,
Querétaro se coloca como uno de los sitios más importantes de
la historia de México, ya que se convirtió en el principal
centro de conspiración en contra del gobierno virreinal. La
casa del corregidor Miguel Domínguez y de su esposa Doña
Josefa Ortiz de Domínguez sirvió como sitio de reunión de
Aldama, Abasolo, Allende e Hidalgo, para planear el
levantamiento independentista. Hoy en día, esta casa es la
sede del Poder Ejecutivo Estatal, pero aún guarda elementos de
la época que remontan al visitante a aquellos tiempos
difíciles de la historia: grilletes y miradores, entre otros. Para
1824, Querétaro es declarado estado de la federación y es
entonces donde el Teatro de la República sale a escena. Este
recinto jugó un papel importante dentro de la historia tanto
del estado como del país. En 1825 y aún con el nombre de
Teatro lturbide, aquí se proclamó la Primera Constitución
Política local y en 1861 fue escenario de la caída del Imperio
de Maximiliano. Para 1911, este mismo teatro sirvió para
la promulgación de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos. Actualmente se sigue usando como recinto
cultural; de hecho, cada sábado la Orquesta Filarmónica de
Querétaro ofrece aquí conciertos. Para conocer
la historia de Querétaro basta con pararse en sus plazas,
iglesias o monumentos, o bien ir a sus museos. El estado
cuenta con diversos museos temáticos que plasman toda su
riqueza cultural, ya sea el Museo de la Ciudad de Querétaro,
el Museo de la Matemática, el Museo de Sitio del Cerro de las
Campanas o el peculiar Museo de la Muerte. Único en su
tipo en todo México, el Museo de la Muerte se encuentra en el
municipio de San Juan del Río, en lo que fuera el Cementerio
de la Santa Veracruz. Aquí se expone la visión de la muerte de
esta región a lo largo del tiempo, desde la época prehispánica
hasta la contemporánea: entierros, ofrendas, construcciones
funerarias y más. Destaca la pieza-homenaje a Sor Juana Inés
de la Cruz, que consiste en la escenificación de una monja
muerta, coronada y ataviada. Todo el estado de Querétaro
se encuentra llena de pequeños pueblos que tienen más de una
historia que contar, ya sea en boca de sus habitantes o a
través de sus construcciones e, incluso, por sus paisajes. Tal
es el caso de Bernal y su monolito de más de 350 metros de
altura; Concá y su impresionante Misión barroca; Jalpan y sus
templos; San Joaquín y sus Grutas Los Herrera; Peñamiller y su
cañón El Paraíso, cuyas paredes son de mármol negro; Pinal de
Amoles y sus Misiones y cascadas; Tequisquiapan y sus
artesanías; Ezequiel Montes y sus Cavas de Freixenet, donde se
elabora el mejor vino queretano; y otros tantos pueblos más
que tienen infinidad de actividades, ya sean culturales o
deportivas. Turismo alternativo En cuanto a las
actividades deportivas, Querétaro es un sitio perfecto para
los amantes del turismo alternativo. Gracias a que aquí se
encuentran muy cercanos los diversos climas, se puede
practicar escalada, ciclismo, rappel y otros. La escalada
se puede practicar en La Cañada, en el municipio de El Marqués
o en la Presa del Carmen, la cual tiene una cortina con
piedras labradas; también en la Barranca de Cocheros o en la
Peña de Bernal, incluso recientemente se abrió un centro
recreativo para practicar diversos deportes como caminata,
ciclismo, equitación y montañismo. Para rappel
se puede ir a las grutas de Los Herrera, en San Joaquín, al
Sótano La Codicia o al Sótano Hondo, en Arroyo Seco. Así,
Querétaro se coloca poco a poco como uno de los destinos más
llamativos del país, tanto por su cercanía con el Distrito
Federal como por la ciudad misma, la cual, dicho sea de paso,
es la más limpia de todo el país. Aquí se
encuentran desde sitios arqueológicos hasta turismo
alternativo, pasando por monumentos históricos, misiones,
leyendas, paisajes y cualquier actividad que el turista pueda
desear. Todo al alcance de la mano.
Las misiones de la Sierra Gorda
En la Sierra Gorda de Querétaro se encuentran cinco misiones que
son verdaderas joyas del barroco mexicano. Sus fachadas de gusto
recargado ofrecen la fusión de las creencias religiosas de los
franciscanos con la visión de los indígenas pames. Estas
misiones fueron fundadas por Fray Junípero Serra, siendo la más
importante la de Jalpan, que es la población más importante de
la huasteca queretana y donde se encuentra el Museo de la Sierra
Gorda que alberga el patrimonio artístico y cultural de la
región. Aquí se puede admirar la Misión de Nuestro
Señor Santiago de Jalpan, la más grande de las cinco, que en su
fachada tiene el tema de la conquista espiritual, destacando la
imagen sonriente de santo Domingo, así como un águila bicéfala
que representa el poder para indígenas y españoles. La
siguiente misión, que fue la primera en construirse, es la de
San Miguel Concá, que en voz pame significa "conmigo". Esta
es la más pequeña y en su estructura los conocedores le
reconocen una gran similitud con la Misión de San Carlos
Borromeo, que está en California, Estados Unidos, donde Fray
Junípero dedicó los últimos 17 años de su vida a evangelizar. Esta
misión se construyó entre 1754 y 1758 y se reconoce por su
imagen de San Miguel Arcángel sobre el diablo y por las primeras
sirenas con el torso descubierto. En el camino a Xitla se
encuentra la misión de la Purísima Concepción de Landa, con la
imagen mejor conservada de San Francisco de Asís, la cual no
tiene la mano derecha. En los extremos de su ventana central
se encuentran las imágenes de Duns Escoto con el escudo
franciscano y la Sor María de Jesús de Agreda. Landa
tiene la misión con la fachada más recargada y representa la
Ciudad de Dios. Tilaco significa en náhuatl "lugar de agua
negra" y la Misión de Nuestro Padre San Francisco de Tilaco es
famosa por sus sirenas de pechos descubiertos, así como por el
interior mejor conservado y trabajado de las cinco misiones. La
última de las misiones es la de Tancoyol, que representa la
fuente de la gracia de Dios y que en huasteco significa "lugar
de coyoles", que es una fruta de la región. Dedicada
a Nuestra Señora de la Luz, en su fachada incluye las imágenes
de San Pedro y San Pablo, acompañados de escudos franciscanos. Esta
misión es reconocida por sus capillas pozas, ubicadas en las
esquinas, por los copetes de la barda que la rodea y porque en
la parte superior se encuentra la imagen de Jesús en la cruz
enviándole los estigmas a San Francisco de Asís. Para
llegar a la Sierra Gorda de Querétaro se debe partir de San Juan
del Río rumbo a Tequisquiapan, donde está la desviación hacia
Ezequiel Montes y Cadereyta, donde hay señalización para
encaminarse a Pinal de Amoles y Jalpan, la cual puede ser el
centro para visitar las cinco misiones que son una maravilla de
Querétaro. Las grutas de Los Herrera, la emoción del
explorador Querétaro es un estado donde los aficionados
al turismo alternativo pueden llevarse agradables sorpresas. Por
su gran variedad de climas y parajes, en esta entidad existen
zonas propicias para practicar rappel, escalada, ciclismo,
montañismo y campismo, entre otros deportes. Por
ejemplo, en La Cañada, en el municipio de El Marqués, es posible
ejercitar la escalada, igual que en la Presa del Carmen, la cual
tiene una cortina con piedras labradas. También en la
Barranca de Cocheros o en la famosa Peña de Bernal, donde se
abrió un centro recreativo para practicar disciplinas como
caminata, ciclismo, equitación y montañismo. La
Peña de Bernal llega a los 350 metros de altura y, dadas las
condiciones de su estructura, tiene un gran número de riscos de
diversos tamaños, ideales tanto para alpinistas novatos como
para experimentados. El visitante debe saber que ya sea para
hacer rappel, como para acampar en este lugar, es necesario
pedir un permiso en la delegación municipal. Pero una
forma todavía más emocionante de practicar rappel es hacerlo
hacia el interior de una caverna. Para esto hay que ir a las
grutas de Los Herrera, en San Joaquín; al sótano La Codicia o al
del Barro, en Arroyo Seco. Este último es un cráter de
alrededor de 600 metros de diámetro y una profundidad de casi
450 metros. Lo atractivo de su recorrido está en que al centro
del sótano se encuentra una cúspide desde la cual se puede
observar los paisajes que ofrece la zona norte de la Sierra
Gorda. Para llegar allí se debe subir cerca de un kilómetro,
por lo que es aconsejable ir acompañado de un guía experimentado
que conozca muy bien el camino, la ruta y la región. A
su vez, las grutas de Los Herrera están acondicionadas para los
turistas con una escalera de 248 escalones hacia abajo, en cuyo
final es posible admirar estalactitas y estalagmitas de figuras
caprichosas. En tanto que para los rapelistas, al llegar a
los 50 metros de profundidad hay una pequeña abertura por donde
pueden descender veinte metros hasta llegar a un descanso;
después es posible bajar doce metros más hasta la "Gatera",
donde deben caminar de rodillas un trayecto de 40 metros, antes
de entrar en una nueva bóveda. Caminando hacia abajo se
llega a otro domo donde es factible descender todavía otros 18
metros. Para este emocionante recorrido lleno de adrenalina
también es imprescindible solicitar un permiso en la cabecera
municipal. Por otro lado, para los que gustan de largas
caminatas en convivencia con la naturaleza, un buen sitio es
Ranas, en el municipio de San Joaquín. Es una región
arqueológica enclavada en las montañas de la Sierra Gorda y de
cuyos vestigios arqueológicos destacan sus cinco canchas de
juego de pelota.
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