A pesar de ser el estado más pequeño de la República,
apenas representa 2% de la superficie total del país,
Tlaxcala es un mosaico de atractivos tanto para visitantes
locales como para extranjeros. Y es que esta entidad
es poseedora de importantes sitios arqueológicos,
acogedores ambientes coloniales, impactantes escenarios
naturales, coloridas haciendas taurinas y un singular
folklore claramente mestizo. Por su estratégica
ubicación, apenas a una hora del Distrito Federal, la
ciudad de Tlaxcala es el punto de partida ideal para
conocer la mayoría de los atractivos del estado, y también
para entrar en contacto con el pasado prehispánico y
colonial de México. Fundada en 1525 por órdenes
del Papa Clemente VII, ésta es la ciudad más antigua de la
Nueva España y, por ende, heredera de culturas indígenas y
españolas que se fusionaron para producir singulares
expresiones culturales y artísticas, presentes tanto en el
escenario capitalino como en sus alrededores. El mejor
lugar para iniciar un recorrido es el zócalo o plaza de la
Constitución, alrededor de la cual se localizan los
edificios civiles y religiosos más relevantes. En el
centro sobresale un bello kiosco que data del siglo XIX y
que es uno de los sitios de reunión preferidos por los
tlaxcaltecas durante los fines de semana; por su parte, la
fuente de la Santa Cruz, que fuera regalo del rey Felipe
IV, en 1646, a la nueva ciudad permanece como testigo de
sus primeros tiempos. Frente a la plazuela se ubica el
Palacio de Gobierno, edificio originalmente dividido en
tres edificios: Alhóndiga, en la que se almacenaban
granos; Ayuntamiento y Casas Reales, que alojaban a los
virreyes y personajes importantes a su paso por Tlaxcala.
La fachada está decorada con ladrillo y cuidadosos
detalles de argamasa. En el interior de la edificación se
pueden apreciar los magníficos murales del artista
tlaxcalteca Desiderio Hernández Xochitiotzin, iniciados en
1957 y que cubren una superficie de 450 metros relatando
los eventos más importantes de la historia de Tlaxcala,
desde tiempos prehispánicos hasta el siglo XIX. También
alineada al zócalo se halla la Capilla Real de Indios, que
hoy en día funge como Palacio de Justicia. Llama la
atención por haber sido la primera de América; su
edificación inició en 1528, aunque después experimentó
varias remodelaciones. Su fachada, notable por su estilo
barroco y moldeada a base de argamasa, data de finales del
siglo XVIII, aunque de sus primeros tiempos el edificio
aún conserva dos relieves tallados en piedra con los
escudos de Castilla y León y de Austria.
Desafortunadamente, a causa de un incendio y
posteriormente de un terremoto debió ser desalojada y
permaneció así hasta su restauración en 1984; después se
convertiría en sede del Poder Judicial. La
Parroquia de San José es otro de los edificios
que vale la pena visitar. Solía ser la catedral de
Tlaxcala y su construcción se realizó entre los siglos
XVII y XVIII. La fachada es un claro ejemplo del estilo
barroco Palafoxiano, producto de la creativa mente de Juan
de Palafox y Mendoza, primer obispo de Tlaxcala, y que se
caracteriza por su decoración a base de ladrillo
recortado, azulejo y argamasa. En general el templo está
cuidadosamente restaurado y en su interior llaman la
atención dos pilas de agua bendita labradas en piedra; una
de ellas lleva el escudo imperial español y la otra,
inexplicablemente, la figura de Camaxtli, dios de la
guerra. Por su parte, la capilla dedicada al Niño de
Tlaxcala es muy visitada por los milagros que se le
atribuyen y que le son agradecidos ofrendándole juguetes. El
icono de la ciudad quizá sea el Portal Hidalgo,
construcción que data del siglo XVI y que fue ideado para
albergar el mercado de productos importados de España y de
otras partes del mundo. Hoy en día, bajo los 28 arcos que
lo caracterizan se alojan los restaurantes de comida
típica más tradicionales de Tlaxcala y en los que se
pueden probar las delicias de la mestiza cocina
tlaxcalteca, como mixiotes de carnero, cerdo en pulque,
mole prieto, chileatole, tlatlapas, tlatloyos y pollo
calpulalpan, además de los tradicionales buñuelos con
requesón y miel de piloncillo. A unos minutos a
pie, sobre la calzada de San Francisco, se llega a la
catedral de Nuestra Señora de la Asunción, antiguo
convento franciscano levantado en el siglo XVI y sede del
primer obispado de la Nueva España. Posee dos atrios, uno
de ellos delimitado por tres arcos que lo unen al
campanario, separado del conjunto conventual. La iglesia
cuenta con cuatro capillas, entre ellas destacan la de
Cristo de Centli o de Cortés, cuya figura fue realizada a
base de pasta de caña de maíz, y la de la tercera Orden,
en la destaca la imagen de San Francisco de Asís. Anexo
al templo se halla la Capilla Abierta, edificación de
estilo gótico levantada en 1539, especialmente para llevar
a cabo la tarea de evangelizar a los naturales de la zona,
habituados a adorar a sus dioses al aire libre. Muchos
aseguran que este fue el sitio en el que se celebró la
primera misa pontificia. La plaza de Toros Jorge "El
Ranchero" Aguilar, aledaña a Catedral, es
considerada una de las más hermosas de México. Construida
con materiales como adobe, tepetate y xalnene, en ella se
reúne la cada vez más grande afición de la Fiesta Brava de
Tlaxcala y de otras partes del país, en especial durante
la Feria de Tlaxcala, que se lleva a cabo durante la
última semana de octubre y la primera de noviembre. En
las afueras de la ciudad se localiza la bellísima Basílica
de la Virgen de Ocotlán, una de las máximas exponentes del
arte barroco que fue levantada entre los siglos XVII y
XVIII. Su fachada en ladrillo recortado y argamasa
resguarda un interior en el que abundan los retablos
churriguerescos y a la imagen de la virgen de Ocotlán,
tallada en madera y estofada. Lo más sobresaliente de este
santuario es el Camerino de la Virgen, habitación ubicada
en la parte posterior del altar en la que se viste a la
imagen durantes las festividades mayores; la decoración es
de estilo barroco tlaxcalteca y además está adornada con
pinturas que muestran varios pasajes de la vida de la
virgen, desde su nacimiento hasta su ascención. Cabe
destacar que esta sola habitación tomó 25 años en
concluirse. Los alrededores Situada a
escasos 15 minutos de la ciudad de Tlaxcala, sobre la
carretera federal Tlaxcala-Puebla, se localiza la zona
arqueológica de Xochitécatl, que se cree se desarrolló
entre los años 100 A.C. y 600 D.C. En sus primeros tiempos
fue habitada por grupos arcaicos y posteriormente, por
olmecas xicalancas, trietnia compuesta por nahuas,
mixtecas y chocopopolacas, que aprovecharon las
cimentaciones de los primeros edificios para levantar los
propios. El complejo lo constituyen una plaza
delimitada por la Pirámide de la Espiral, la de las
Flores, la de la Serpiente y el Basamento de los Volcanes. La
primera edificación tiene forma circular y está dedicada a
Ehecatl, dios del viento; la de las Flores se distingue
porque en la parte superior se ubica un centro ceremonial
en el que se cree se adoraba a Tlazolteoltl, diosa de la
fertilidad. Frente a la construcción se hallan dos pilas
monolíticas, talladas con piedra, que pudieron haber sido
usadas para bañar a las doncellas antes de ser
sacrificadas en la parte superior, o bien como espejos de
agua para observar las estrellas. La pirámide de la
Serpiente debe su nombre a que en ella se encontró una
escultura con forma de este animal de casi dos metros de
longitud. Vale la pena visitar el museo de sitio de
Xochitécatl, pues resguarda una colección muy interesante
de piezas encontradas en el lugar, pertenecientes a las
distintas épocas en el que este fue habitado. Vecino
a Xochitécatl se encuentra Cacaxtla, un importante sitio
arqueológico que floreció entre 600 A.C.
y 950 D.C., perteneciente a la cultura olmeca xicalanca. Las
excavaciones se iniciaron en 1975 y pronto se pudo
descubrir una edificación de nueve niveles en la que se
distinguen varias secciones y algunas pinturas murales
bastante bien conservadas; destacan la del Templo de
Venus, que hacen alusión a Tláloc, dios de la lluvia; la
del Templo Rojo, que contiene a Cacaxtli, dios de la
guerra y a figuras humanas enmarcadas por cenefas con
motivos acuáticos. Pero, sin duda, la pintura más
importante de las halladas es el denominado Mural de la
Batalla, de alrededor de 20 metros y en el que se narra
una sangrienta lucha entre guerreros de dos grupos
enemigos ataviados con vestimentas que emulan felinos y
aves. Muy próximo a este lugar se encuentra el pueblo
de San Miguel del Milagro, famoso por su Patrono, San
Miguel Arcángel, que cuenta la leyenda se apareció en 1631
a un indígena llamado Diego Lázaro de San Francisco, a
quien le pidió construyera un santuario en su honor. Actualmente
la iglesia de San Miguel Arcángel es un bello ejemplo de
arquitectura barroca, con una fachada de cantera decorada
con azulejos y ladrillos recortados. Algo sumamente
singular de este santuario es su púlpito, cuya cátedra
está hecha con un biombo chino; la base es una escultura
del Arcángel Miguel. En la parte posterior del
altar se aloja una imagen del patrono de la iglesia que
fue traída desde España y a la que los locales
cariñosamente llaman "el Gachupincito". Durante
las fiestas del 29 de septiembre, decenas de miles de
personas de todo el país llegan hasta San Miguel del
Milagro para honrar al Arcángel y para visitar el pozo de
aguas milagrosas que se ubica a un lado del templo. Otro
sitio que es interesante conocer es el poblado de
Tizatlán, localizado a 3 kilómetros de Tlaxcala, sobre la
autopista hacia Apizaco. En otros tiempos fue el señorío
tlaxcalteca más importante de los cuatro existentes, pero
al arribar los españoles lo destruyeron y levantaron sobre
él una capilla abierta en la que se evangelizaba a los
naturales del lugar. Se cree que fue construida en el
siglo XVI y hoy se encuentra resguardada detrás de la
iglesia de San Esteban, que data del siglo XIX. En su
interior aún se pueden observar fragmentos de frescos con
escenas del Bautismo de Cristo y de la Adoración de los
Reyes Magos. Por su parte, en la iglesia destaca una
pintura que muestra el bautizo de un cacique tlaxcalteca;
en la imagen también aparecen Hernán Cortés y La Malinche.
Del templo prehispánico sobreviven dos altares cubiertos
de estuco con restos de pinturas y unas escalinatas. La
ciudad de Tlaxcala cuenta con varios museos de gran
interés para el visitante, entre ellos el Nacional del
Títere, único en su género y que alberga una singular
colección de marionetas provenientes de diversas partes
del mundo; el Regional de Tlaxcala, a cargo del INAH y en
el que se muestran aspectos importantes de la historia de
la entidad; el de la Memoria, que busca rescatar la
historia de Puebla, sobre todo de la época colonial.
Además de estos recintos se pueden conocer la Galería de
Arte Religioso San Pablo y el Museo Vivo de Artes y
Tradiciones Populares. Al final de una visita por
Tlaxcala y sus alrededores se vuelve evidente que esta
tierra es la digna heredera de un importantísimo legado
histórico, pleno de manifestaciones artísticas y
culturales únicas en su género. En este sitio se respira
un fuerte sincretismo que invade la vida cotidiana creando
originales formas de expresión que no dejan de sorprender
a viajeros locales y extranjeros.
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Las fiestas de carnaval en Tlaxcala
Dos Charros
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Las fiestas de carnaval en Tlaxcala se caracterizan por
la enorme diversidad de danzas, vestuarios, simbolismos,
máscaras y gritos "carnestolendos" (carnetolendo designa
el conjunto de los tres días que preceden al Miércoles
de Ceniza y, por lo tanto, a la Cuaresma. Proviene del
latín " dominica ante carnes tollendas" o
el "domingo antes de quitar las carnes"). Comparsas,
huehues (viejos), lloronas, disfraces y carros
alegóricos, así como un ambiente de alegría, anuncian
por las principales avenidas de la capital tlaxcalteca
(y en más de 40 municipios de los 60 que tiene la
entidad) el inicio del "adiós a la carne", con la
participación de escuelas, empresas, organizaciones,
instituciones gubernamentales y sociedad en general,
todos alegremente vestidos con gran colorido.
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En la capital, esta fiesta anual se engalana actualmente con una
belleza del ambiente artístico nacional, quien funge como
"Reina", acompañada por el fuerte y formal "Rey Feo". Las
fiestas carnestolendas en Tlaxcala se extienden de cuatro a
cinco días, durante los cuales más de 5 mil 500 danzantes de
todo el estado llegan a la capital a presentar y hacer gala de
sus mejores y más elaborados pasos y danzas, representativos de
su región. Se estima que cada participante invierte desde mil
hasta 30 mil pesos en su vestuario personal. Son más de 60 horas
continuas de baile y diversión para propios y extraños, en las
que por momentos es posible que los visitantes bailen junto a
las comparsas locales por las principales calles del centro
histórico, en un sano ambiente familiar.
Lo más divertido y colorido de este carnaval es el
sinnúmero de máscaras y trajes de huehues y sus
respectivas danzas, como "Los Catrines" (de los
municipios de Contla, Panotla y Amaxac), con sombrero de
copa y elegantes pasos al andar; "Los Charros" (de
Mazatecochco, Papalotla y San Luis Teolocholco) de
implacable látigo y sombrero multicolor; "Las
Cuadrillas" (Yauhquemecan), fiel reflejo de las
opulencias de antaño, donde el hacendado era el amo y
señor; "Los Chivarrudos" (Zacatelco), de singular
vocabulario que retan al mejor de los refraneros
actuales, cuya presencia se nota por lo menos a un par
de cuadras de distancia; la "Danza de los Cuchillos",
arte consolidado por el tiempo; las cintas y sus
magistrales desenvolvimientos, ritual de fertilidad; la
extraordinaria "Horca de Juan Carnaval", donde los
rostros de personajes actuales no dejan de ser parte del
espectáculo; y la excelente representación del "rapto de
la hija del Corregidor" donde Lorenzo Rafael hace gala
de su ingenio para robarse a la dueña de su corazón,
escenificación que alude a los tiempos de la
Intervención francesa.
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Cuadrillas
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La fiesta empieza desde los primeros días de febrero y culmina
hasta abril, principalmente los fines de semana, en los que se
pueden ver por las principales calles de las comunidades a
cientos de danzantes de carnaval bailando piezas como la "Jota",
la "Culebra", "Cuadrillas", la "Muñeca", entre muchas otras. Sin
duda, un evento cultural que expresa una gran belleza y refleja
la cultura mestiza. Fecha: Durante la segunda quincena de
febrero se llevan a cabo los carnavales en diversos municipios
del estado de Tlaxcala. Este 2006, el carnaval en la capital
tlaxcalteca tiene lugar del 24 al 28 de febrero. Fotos
Cuadrillas
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Catrines
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Danza de los cuchillos
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Los Cuchillos Terrenate
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Fotos: Secretaría de Turismo de Tlaxcala.
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La Ruta Taurina, pasión por la fiesta brava
Hacienda de San Bartolomé
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En Tlaxcala, el estado más pequeño de México,
existen 43 de las 290 ganaderías con registro para
producir toros de lidia en el país, las cuales
pueden ser visitadas por los amantes de la fiesta
brava. Ubicadas en su mayoría en el llamado
"Corredor de las Haciendas", estas viejas
construcciones que datan del siglo pasado,
aguardan al visitante con su mística peculiar.
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El paisaje que las rodea está lleno de piedras y
pastizales donde sólo unos pocos árboles poblados de
espinas dan la única sombra a estos animales desconfiados
y aguerridos que buscan cualquier motivo para embestir. Y
es aquí donde se puede realizar la tienta de vaquillas.
Las haciendas que integran este corredor son La Laguna,
Tenexac, Piedras Negras, Atlangatepec y Coaxamalucan, que
ofrecen a quien las visita los servicios necesarios para
hacer agradable la estancia. En ellas se explica cómo
se producen los toros de lidia, qué son las tientas de
vaquillas, así como también ofrecen una muestra
gastronómica de los platillos de la región. Entre
estos platillos destacan el mixiote, el ovejero, los
gusanos de maguey, los hongos amarillos y los escamoles,
así como los buñuelos con requesón. En
la tienta se identifica la bravura de los animales, se
selecciona a los sementales y se eligen los vientres. Uno
de los sitios más atractivos de este corredor es La
Escondida o ex hacienda de Soltepec, que ahora es un hotel
de tres estrellas. En ella se filmó a mediados del
siglo pasado "La Escondida", con María Félix, y desde la
cual se realizan algunos paseos a caballo por zonas de
Tlaxcala como al cerro de Xalapasco, tachonado por siete
cráteres y la espectacular vista de La Malinche. Sin
embargo, más allá de la visita a las haciendas, la fiesta
brava siempre está presente en la vida de Tlaxcala y
muestra de ello es la escultura de un toro de lidia a la
entrada de Huamantla, donde cada agosto se realiza la
"Huamantlada", en la cientos de personas retan a los toros
que corren por las calles. Mientras que en la ciudad
de Tlaxcala se encuentra la plaza Jorge Ranchero Aguilar,
una de las más hermosas de México, con capacidad para
apenas 2,500 personas. Por el tamaño reducido de la
plaza, los espectadores ven todo de cerca o, como se dice
entre los lugareños, "aquí todos tenemos un lugar en la
barrera". Además, junto a la plaza se encuentra
un ex convento franciscano y la capilla abierta con una
torre que se alza a la mitad de la plaza, lo que le da un
toque único al paisaje. Para llegar a Tlaxcala
hay que tomar la desviación en la segunda caseta de la
autopista México-Puebla, la duración del trayecto es de
una hora y media. El "Corredor de las Haciendas" se
encuentra en el camino entre Huamantla y Tlaxcala por la
carretera a Terranete, pero como las haciendas no están
abiertas al público permanentemente se debe pedir informes
en la dirección de Promoción de la Secretaría de Turismo
del estado.
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Los lugares insólitos de Tlaxcala
La Laguna de Acuitlapilco
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Mágicas historias rodeadas de naturaleza tiene por
contar el estado de Tlaxcala, donde descubrirás
las increíbles sorpresas que aguardan al turista. Uno
de los más sorprendentes atractivos es, sin duda,
la laguna que aparece y desaparece.
La
Laguna de Acuitlapilco se encuentra a sólo cinco
kilómetros al sur de la ciudad de Tlaxcala.
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Según las crónicas del siglo XVI, desde épocas
prehispánicas en la Laguna de Acuitlapilco se llevaba a
cabo la técnica de cultivo con base en chinampas, lo cual
representaba el sustento de muchas poblaciones a su
alrededor. Sin embargo, al paso del tiempo el paisaje
desapareció y con ello la laguna también. Pero siguen
contando las historias de los lugareños que esto sucedió
porque los veneros que la alimentaban fueron tapados por
la mano humana. No obstante, ante este acontecimiento,
lo curioso es que en época de lluvias la laguna vuelve a
llenarse de agua, por lo cual las aves migratorias llegan
hasta aquí. Esto, en conjunto con el ambiente
natural, ofrece un precioso paisaje acuático digno de
visitarse. Para llegar hasta aquí se debe tomar la
carretera hacia el pueblo de Tepeyauco. Además de este
sitio en Tlaxcala puedes encontrar otras increíbles
bellezas naturales que rayan en lo insólito. Uno
de estos lugares se encuentra ubicado en la parte noroeste
del estado, en el municipio de Sanctórum, cuyo nombre
original era Tzacualtitla o "Lugar Cerrado", título que se
debe a la existencia de un sitio llamado La Hoyanca. Este
lugar se compone de una misteriosa hondonada de extraña
orografía y caprichosas formaciones rocosas envueltas por
un extraño silencio; incluso su configuración hace pensar
que podría tratarse del cráter de un volcán extinto,
aunque no se ha comprobado nada sobre esta hipótesis. Dentro
de La Hoyanca se percibe un inusual magnetismo que, según
algunos, tiene el poder de cargar de energía a quienes
bajan hasta el fondo. Para llegar a este lugar se debe
tomar la carretera hacia el pueblo de Calpulalpan, desde
la ciudad de Tlaxcala. El camino es casi recto y son cerca
de 50 minutos de trayecto, lo cual permite disfrutar del
paisaje. Por último, pero no menos sorprendente, es
saber sobre la existencia de las zonas desérticas de
Tlaxcala que también tienen algo qué ofrecer: el
Desierto de Cuapiaxtla, que se localiza a 17 kilómetros al
oriente de Huamantla. Si bien su extensión es pequeña,
Cuapiaxtla posee las cualidades y atractivos de cualquier
desierto, con las dunas, flora y fauna características de
estos climas. El único inconveniente es que este
desierto se encuentra dentro del territorio de un rancho
privado, llamado Rancho Egipto. Por lo que, para
visitarlo, se debe hablar primero con el dueño, el señor
Ignacio Ramírez. Si quiere visitar Cuapiaxtla, se
puede hablar con anterioridad a la Secretaría de Turismo
del estado y solicitar un guía, quien se encargará de
todos los trámites
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