El Estado de México es una de las entidades más grandes de toda
la República, rica en cultura, naturaleza, monumentos, zonas
arqueológicas, tradición y ferias, aquí es fácil encontrar
cualquier actividad a largo de todo el año. Son
diversos los sitios en donde el turista puede encontrar
naturaleza y centros recreativos para disfrutar de un fin de
semana o unas largas vacaciones. Tal es el caso de
Amecameca, que se encuentra a 57 kilómetros al sureste del
Distrito Federa. Este municipio fue en la época prehispánica un
importante centro ceremonial del mundo indígena y durante la
época colonial fue lugar de retiro de Fray Martín de Valencia,
primer franciscano que encabezó la evangelización de la Nueva
España en 1524. En la cabecera municipal de Amecameca
se encuentra la plaza principal y monumentos dedicados a los
héroes de la Independencia; destaca su "Jardín de los Leones",
adornado con figuras elaboradas en los árboles de pino. También
se puede observar el ex convento Dominico de la Asunción, el
cual data del siglo XVI. En el interior hay un retablo barroco
del siglo XVIII, con magníficas columnas salomónicas labradas en
hueco. Cerca de ahí, en el Cerro de Sacromonte, se encuentra
el Templo del Sacromonte, lugar en donde los pobladores
prehispánicos adoraban al Dios Tezcaltlipoca. En 1567 los monjes
franciscanos iniciaron la construcción de la Iglesia para
colocar y adorar la escultura de un Cristo negro, realizado en
pasta de caña de maíz. El paisaje mexiquense Siguiendo
el recorrido se llega a La Marquesa, ubicada justo a la mitad
del camino entre la ciudad de México y Toluca, la capital del
estado. Es una zona boscosa, cuyo ecosistema es muy
importante por sus bosques, valles, pastizales, arroyos y
montañas de alturas diversas, algunas de las cuales llegan a
alcanzar los 4,000 metros sobre el nivel del mar. El parque
abarca una superficie de 1,836 hectáreas de frondosos bosques de
pino, oyamel y cedro, característica que lo convierte en uno de
los más bellos escenarios naturales de la entidad. Es
por ello que durante todo el año y en especial los fines de
semana, recibe a miles de visitantes que acuden a realizar
actividades al aire libre como cabalgata, motocross o caminata,
para después disfrutar de la gastronomía típica como el mixiote
de conejo, cecina, trucha, sopa de hongos o médula y una gran
variedad de quesadillas. Y si de áreas verdes se trata,
Malinalco es el lugar. A 105 Kilómetros al sureste del Distrito
Federal se sitúa sobre un pequeño valle rodeado por altas
montañas, profundas cañadas y ríos agrestes, los cuales, en
conjunto, integran bellos paisajes que durante el verano se
visten de verde y en el invierno de color ocre. En Malinalco
aún queda huella de las órdenes de los valientes Guerreros
Águila y Tigre, quienes al compás del huéhuetl y el teponaztli,
ascendían al templo del sol para ordenarse tras solemnes
ceremonias. De la época de la Colonia, los frailes agustinos
también dejaron testimonio cultural en su monasterio, en el
trazo de la bella población, en las capillas de cada barrio y en
las festividades impregnadas de misticismo. Ejemplo de ello
se encuentra a mitad del cerro de los Ídolos, sobre una pequeña
meseta al noroeste del poblado, en una antigua ciudad mexica con
plataformas, escalinatas y terraplenes: recinto militar de los
Guerreros Águila y Tigre. Esta importante zona arqueológica se
caracteriza por los monumentos que integran una amplia terraza
y, como nido de águila, se encuentra a la orilla de un
precipicio de 125 metros de altura, dominando al pueblo de
Malinalco. Por otra parte, para los amantes del golf, a
quince minutos de la cabecera municipal se localiza un moderno
campo de golf con 18 hoyos. Aquí en Malinalco se encuentra
la tradicional población de Chalma, rodeada por una profusa
vegetación, montañas, cañadas, manantiales y dos ríos que cruzan
el territorio, el Chalma y Tlaxipehualco. En este escenario
destaca uno de los santuarios más visitados del país, dedicado
al santo Señor de Chalma, que desde el siglo XVI ha sido objeto
de veneración. Durante todo el año acuden miles de
peregrinos procedentes de diversas latitudes del país, atraídos
por la infinidad de dones y milagros que se le atribuyen. La
población cuenta con pequeñas cuevas que se relacionan con las
creencias indígenas, en una de ellas se adoraba a un ídolo de
nombre "oxtoteotl" al que le ofrecían sacrificios; también
adoraban a "Tlazatcotl", diosa de la basura y de las inmundicias. Hacia
el sur, en el municipio de Tejupilco, se encuentra el parque
Sierra Nanchititla. Con una superficie de 67,410 hectáreas este
parque está considerado como uno de los más bellos del centro
del país, además de ser una importante reserva ecológica; ofrece
llamativos paisajes de montaña con abundante vegetación y
roqueríos espectaculares, además de una enorme cascada de 105
metros de altura en varios saltos. El parque es un lugar
ideal para practica del turismo alternativo, en distintas
modalidades y niveles como rappel, escalada, tracking, bicicleta
de montaña, y senderismo. Los pueblos típicos del
norte En el norte del estado se encuentran varios
pueblos típicos. Por ejemplo, Temascalcingo, Acambay, Aculco y
Polotiltán. En Temascalcingo, se puede admirar el
Borbollón o manantial de Jesús de aguas termales, que desemboca
en una alberca natural, o el parque José María Velasco,
localizado en la ladera de una montaña y desde sus miradores se
contempla un atractivo paisaje. En Huamango se puede ir a la
zona arqueológica otomí; fue un centro ceremonial que data del
año 800 después de Cristo, existe una serie de estructuras y
basamentos de templos de habitaciones. Su edificación se realizó
sobre la parte alta de la meseta de San Miguel. Desde este punto
se tiene un perfecto dominio visual del "Valle de los Espejos".
Se localiza a cinco kilómetros al norte de Acambay. Aculco
es una de las poblaciones típicas más bellas del estado, que
conserva los rasgos característicos de la arquitectura
tradicional: su bella plaza central donde destaca la Parroquia
de San Jerónimo, callejones, casas con amplios patios y
corredores, en algunas de ellas se pueden ver medallones y
jambas de cantera rosa labrada, aleros de teja, columnas de
madera y calles adoquinadas. Además, cuenta con bellos
paisajes naturales como las Cascadas de Tixhiñú, rodeadas de
pinos y coníferas; la cascada de la Concepción, que emerge de
una alzada de columnas basálticas de más de 50 metros de altura;
la Peña Ñado, con una altura de 3,300 metros, un verdadero reto
para los alpinistas. Hacia el suroeste Siguiendo
el rumbo hacia el suroeste, a 70 kilómetros de Toluca se
encuentra Temascaltepec. La importancia de este lugar se remite
a la época Virreinal, con el descubrimiento y explotación de
ricos yacimientos minerales de oro y plata. Con Sultepec,
Zacualpan y Taxco, formó parte de la "Provincia de la Plata" y
destacó por la abundancia en su producción de plata. Es
un poblado típico situado en una barranca rodeada de montañas
con bosques de exuberante vegetación y caídas de agua. Conserva
la fisonomía de la época colonial, en sus casas con techos de
teja roja, calles y callejones empedrados que convergen en la
plaza principal. Muy cerca de ahí está Tenango del Valle,
lugar que fuera poblado por los matlazincas. Vestigios de ello
aún se encuentran en la zona arqueológica de Teotenango,
construida por los matlazincas, que en la cima del cerro
Tetépetl ubicaron un centro ceremonial cívico-religioso, en el
que se destacan basamentos piramidales, plazas, templos y
edificios que formaron una gran metrópoli prehispánica
circundada por una muralla. La ciudad más alta del país Dinámica
urbe donde la floreciente industria y las tradiciones permiten
la convivencia de la historia y la modernidad, Toluca es una
ciudad que invita a conocerla. A lo largo y ancho de su
territorio existen varios museos de especial interés como el
José María Velasco, que alberga parte de la obra del paisajista
del siglo XIX; el Felipe S. Gutiérrez, con obras del retratista
de la misma época y el Luis Nishizawa, donde se expone la obra
plástica de este artista. El Museo de Bellas Artes
alberga valiosas pinturas y esculturas de la época Colonial; el
Museo de la Acuarela exhibe a los ojos del visitante, la obra de
diversos artistas, realizada en está técnica. Destacan también
los Museos de Numismática y de la Estampa. En el Centro
Histórico se localiza la Plaza de los Mártires, mejor conocida
como Plaza Cívica, la cual está flanqueada por los edificios
correspondientes a los tres poderes, así como por el Jardín
Botánico con su imponente Cosmovitral, el más grande del mundo. Tepotzotlán,
donde se respira la tradición mexicana Tepotzotlán
es una bella población con características propias de la
arquitectura tradicional mexicana, calles empedradas y una
majestuosa plaza central, donde resalta uno de los ejemplos más
notables del arte colonial mexicano: el Antiguo Colegio Jesuita,
que hoy día alberga al Museo Nacional del Virreinato. Una
gran explanada permite apreciar la fachada de la Iglesia de San
Francisco Javier, de estilo estípite, conocido como
churrigueresco. Tanto la fachada del Templo como el conjunto de
retablos en su interior representan una de las épocas más
brillantes del arte de nuestro país. Además de sus
claustros de los Aljibes y de los Naranjos, su capilla
doméstica, la capilla de Loreto y el Camarín de la Virgen;
valiosas colecciones de arte religioso, talavera, oro,
custodias, casullas y pinturas de connotados artistas de la
Colonia. Por otra parte, enclavado en el valle central del
Estado de México, al pie del Xinantécatl, Metepec es un pueblo
centenario con un patrimonio cultural y artesanal admirable. En
la época prehispánica, las culturas matlalzinca y náhuatl lo
consideraron un lugar sagrado, sitio de veneración a sus
deidades y panteón para guardar a sus muertos nobles y
distinguidos. El paseo de la Agricultura es la principal
festividad de Metepec, se celebra 52 días después del viernes
santo con carros alegóricos, mojigangas, cuadrillas, yuntas y
tractores, todo ello organizado por las mayordomías de los
barrios y pueblos bajo la tutela de san Isidro Labrador. Entre
sus artesanías son famosos sus árboles de la vida. El
Lugar donde los Hombres se hacen Dioses En el Estado de
México se encuentra una de las zonas arqueológicas más
importantes del mundo: Teotihuacán. La cultura que dio origen a
éste espléndido conjunto arquitectónico surgió al inicio de
nuestra era y alcanzo su máximo esplendor entre los siglos III y
IV. En el momento de mayor esplendor, la ciudad que abarcaba
cerca de 20 kilómetros cuadrados en los que erigía una gran
cantidad de templos y habitaciones que albergaban
aproximadamente a 200,000 personas. En ese tiempo, Teotihuacán
era el centro de población más importante de Mesoamérica. La
zona arqueológica de Teotihuacán es uno de los más importantes
atractivos turísticos del Estado y del país. Entre los elementos
que la componen se encuentran: la Calzada de los Muertos, la
Ciudadela, plataforma cuadrangular de 400 metros, rodeada por
basamentos piramidales con un adoratorio central; el Templo de
Quetzalcóatl, la Pirámide del Sol, imponente monumento que se
eleva a 63 metros; la Pirámide de la Luna y la Calzada de los
Muertos. Para disfrutar un fin de semana Para
quien desea salir del bullicio los fines de semana, Valle de
Bravo es una muy buena opción. Si bien el pueblo resulta muy
pintoresco, destaca la presa que lleva su mismo nombre, donde se
practican deportes acuáticos como veleo, esquí, pesca deportiva,
remo y motonáutica, así como todo tipo de competencias de
regatas y lanchas rápidas de motor. También se puede
visitar La Peña. Para alcanzar la cima de este macizo rocoso,
donde existe una zona arqueológica no explorada, hay que
realizar una caminata de aproximadamente 20 minutos. El lugar es
un mirador natural desde donde se contempla en todo su esplendor
el espejo de la laguna y la ciudad. Para quienes gustan de las
emociones fuertes, Cerro Alto es el lugar ideal para practicar
el vuelo en papalote. Por otro lado, Ixtapan de la Sal es,
sin duda, otra buna opción para pasar un relajante fin de
semana. Con la característica de ser considerado uno de los
centros turísticos más importantes del Estado de México, Ixtapan
de la Sal se localiza a 135 kilómetros al suroeste del Distrito
Federal. Debido a la benignidad de su clima, con una temperatura
promedio de 18 grados centígrados y por sus manantiales de aguas
termales con propiedades curativas, este lugar de tranquilidad
provinciana ha sido propicio para el desarrollo de balnearios
que cuentan con modernas instalaciones y excelentes servicios
turísticos. La Mariposa Monarca La reserva
de la biosfera de la Mariposa Monarca se localiza en la mesa de
Felipe, Cerro Pelón, Cerro Altamirano y Sierra el Campanario.
Aquí, año con año millones de mariposas monarca emprenden en el
otoño el viaje más largo que se conoce entre los insectos. Luego
de permanecer varios meses en los bosques del sureste de Canadá
y noreste de Estados Unidos, la Monarca retorna a su residencia
de invierno: los bosques templados de oyameles ubicados en los
límites de los Estados de México y Michoacán. La
Monarca, mariposa de apenas poco más de 2 gramos de peso, viaja
durante 45 días una distancia de entre 4,000 y 5,000 kilómetros,
recorrido insólito en relación con su frágil apariencia. A
principios de noviembre, la mariposa llega a nuestro país en
espesos enjambres que tiñen de anaranjado el cielo. Texcoco
y sus fiestas Texcoco, capital del antiguo reino
Acolhua, se asienta en un valle que formó parte de lo que fuera
el Lago de Texcoco. Es de especial interés la visita a la
zona arqueológica de Los Melones o Palacio de Nezahualcóyotl,
ubicada en la calle de Abasolo, donde existen los vestigios del
aposento que, de acuerdo a los historiadores, tenía 300
habitaciones, cinco patios con jardines y fuentes monolíticas,
juego de pelota, oratorio y hasta un tianguis. La fiesta
principal de Texcoco se celebra el 13 de Junio en honor a San
Antonio de Padua; también destacan la del viernes de Cuaresma,
en el barrio de San Bernardino y la del Señor de la Presa que se
celebra entre mayo y junio en el parque Molino de Flores, todas
ellas con danzas de moros y cristianos, pastoras, vaqueros,
santiagueros, suchiles, bandas de música de viento, fuegos
artificiales y peleas de gallos. Próxima a la Semana Santa
se celebra la Feria Internacional del Caballo, importante
exposición agrícola, ganadera, industrial, comercial y
artesanal, con charreadas, actividades ecuestres, palenque,
corridas de toros, presentaciones artísticas y culturales de
primer orden. Así, el Estado de México ofrece en su extenso
territorio toda clase de actividades para el turista, desde
aquel que gusta de las vistas a zonas arqueológicas, museos o
lugares coloniales, como para el que desea naturaleza, diversión
y deporte extremo. En Metepec se dan los Árboles de la
Vida A un costado de la ciudad de Toluca, capital del
Estado de México, se encuentra Metepec, lugar que se ha hecho
famoso por su artesanía conocida como Árboles de la Vida. Región
de alfareros, estos artesanos mezclan la arcilla con la flor de
tule o plumilla, a la cual bañan de pintura blanca y decoran con
colores vivos para representar el inicio de la vida del hombre. En
los Árboles de la Vida, las figuras bíblicas de Adán, Eva y la
serpiente, demonio disfrazado, son los elementos esenciales. Con
sus techos de teja roja, las casas de este poblado están
pintadas de amarillos, azules, naranjas, verdes y rosas
mexicano, que le dan un aspecto peculiar y resaltan sus calles
alfombradas de adoquines. Los lugareños hacen gala de su
oficio de alfareros, por eso en las fachadas lucen macetas,
cazuelas, soles, ángeles y flores, todo de barro rojo, dejando
ver la maestría que han alcanzado en los más de 60 años que
Metepec tiene de ser cuna de alfareros. En esta tierra los
primeros Árboles de la Vida hechos con barro surgieron a
principios de la década de los 40, en el siglo pasado, cuando a
petición de algunos clientes los artesanos comenzaron a copiar
en esta arcilla los que solamente existían en los retablos de
las iglesias. Un ejemplo típico de ello es el impresionante
Árbol de la Vida que se encuentra en el techo, a la entrada del
templo de Santo Domingo, en la ciudad de Oaxaca. Cuentan los
viejos que saben que en un principio esta artesanía sólo se
adornaba con las figuras de Adán, Eva, la serpiente y la
manzana, fruto prohibido, colocado entre sus ramas; sin embargo,
a través de los años este concepto ha evolucionado hasta el
punto en que ahora también se hacen árboles de nacimientos, de
primavera, de la muerte, del diluvio e, incluso, genealógicos,
según la petición del cliente o el talento y creatividad del
artista. Además, en Metepec no todo es artesanía, también
tiene sitios de interés para visitar. Por ejemplo, su
parte antigua donde destaca el convento de San Juan Bautista,
además de varios templos como el de El Calvario, construido
sobre una loma en cuya ladera se elaboró un gran mosaico con un
Árbol de la Vida. En el centro del pueblo y en la
entrada del mercado de artesanías hay dos grandes Árboles de la
vida más que representan a Metepec mismo, describiendo sus
actividades económicas, sus edificios principales como el
Palacio Municipal y su parroquia, así como sus montañas, soles,
lunas y ángeles. A Metepec se llega a través de la
autopista México-Toluca. A la entrada de esta última se
encuentra la desviación hacia este poblado que está
prácticamente conurbado a la capital del estado, lo cual no le
ha impedido conservar su ambiente provinciano. Las Grutas
de la Estrella en Tonatico A poca gente le dice algo el
nombre de Tonatico; sin embargo, es fácil ubicarlo si sabemos
que es un poblado prácticamente conurbado a Ixtapán de la Sal,
en el Estado de México. Ambos pueblos se encuentran en
una región privilegiada por un microclima caluroso, con una
temperatura promedio anual de 26 grados centígrados, con mínimas
de 12 grados en algunos días de invierno y una humedad como de
playa, lo cual a través de los años lo han hecho un lugar muy
visitado los fines de semana. Por si esto no fuera
suficiente, también cuenta en sus alrededores con un especial
atractivo como son las Grutas de la Estrella, ubicadas en el
borde de la Barranca de Manila, a 12 kilómetros de distancia de
Tonatico. Estas grutas están conectadas con las de
Cacahuamilpa, en el estado de Guerrero, por medio de intrincados
túneles que todavía no han sido explorados en su totalidad. La
entrada se descubre en medio de una profusa vegetación tropical
y su nombre se debe a que están ubicadas debajo del cerro de La
Estrella, donde existe una roca de cinco puntas que recuerdan a
dibujos de estos cuerpos celestes. Las grutas están
acondicionadas en su interior con un camino pavimentado en un
kilómetro, a través del cual hay acceso a algunas formaciones
rocosas dignas de verse, como el llamado Salón de los Candiles,
nombrado así porque de su techo cuelgan grandes bloques de
estalactitas. Para aprovechar mejor la visita a este sitio,
hay guías bien capacitados que ofrecen llevar al turista por un
recorrido a las grandes áreas donde no se puede llegar sin su
ayuda, en donde además es posible practicar rappel o
espeleología y nadar en ríos subterráneos. Aunque
hay que advertir que al adentrarse tanto, lo más seguro es que
se tope con murciélagos, los cuales son inofensivos pero hay
mucha gente que les teme o le resultan desagradables. En
estos recorridos el explorador se encuentra también con enormes
bóvedas de piedra que se constituyen en un espectáculo lenta y
pacientemente creado por la naturaleza durante miles de años. Existe
además un espacio donde hace años se descubrió un adoratorio al
dios Tláloc. Otro sitio atractivo en los alrededores de
Tonatico es el Salto de Zumpatitlán, una cascada que se
encuentra en el parque del mismo nombre. Para llegar a
Tonatico se debe tomar, desde la Ciudad de México, la autopista
a Toluca, para luego desviarse a Metepec y posteriormente seguir
la señalización hacia Ixtapan de la Sal, por la carretera 55. El
tiempo aproximado es de dos horas.
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